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Cómo hice para superar la candidiasis, sin saber que la tenía.

Hoy quiero compartir con ustedes una experiencia personal que cambió mi vida y mi perspectiva de la salud: mi lucha contra la candidiasis.


Hace algunos años, me encontré lidiando con una fatiga constante, inflamación, exceso de flujo vaginal, picor, ardor y, lo más sorprendente, hongos en los pies. Estos síntomas, aunque preocupantes, no parecían estar conectados, así que no tenía idea de lo que estaba pasando en mi cuerpo.


Decidí buscar ayuda, en ese momento me encontraba estudiando en Clearwater, Florida, y me dirigí a un quiropráctico. Después de un examen y una discusión detallada de mis síntomas, él me diagnosticó candidiasis, una infección por hongos que puede afectar varias partes del cuerpo. El doctor explicó que necesitaba equilibrar los niveles de Cándida en mi cuerpo para recuperar mi salud. Cuando escuché el diagnóstico confieso que me derrumbé y me sentía hasta confundida.



Esto significó un cambio radical en mi alimentación: se eliminaron las harinas de trigo, azúcares, frutas, lácteos y quesos. Afortunadamente, aún podía comer muchos otros alimentos, incluyendo harina de maíz y arroz en aquel momento que no había tanta información alimentaria sobre los alimentos genéticamente modificados (GMO), gluten, etc.


Además de la dieta, mi doctor me recomendó una serie de plantas adaptogénicas y suplementos. Entre ellas, la Uña de Gato, el Palo de Arco, Golden Seal y Echinacea, así como probióticos y enzimas de plantas. Esta combinación de cambios en la dieta y suplementos naturales tenía como objetivo ayudar a mi cuerpo a combatir la candidiasis y restaurar mi salud.



Confieso que al principio pensé que moriría de hambre. Pero estaba determinada a estar sana de nuevo, así que tomé la decisión de auto-educarme en recetas que sólo incluyeran lo que sí podía comer y cambiar mi vida. Fue uno de los primeros procesos que viví con disciplina y, aunque fue un desafío, me alegro de haberlo hecho.


Con el tiempo, mi cuerpo comenzó a responder al nuevo régimen. Los síntomas empezaron a disminuir y, poco a poco, recuperé mi energía y mi salud. Fue un viaje largo y a veces difícil, pero también fue una experiencia de aprendizaje increíblemente valiosa para mi salud y para darme cuenta de que con estas soluciones naturales eliminé el desequilibrio de cándida en mi cuerpo.


Quiero recordarles a todas que si están lidiando con la candidiasis, no deben desesperarse, ni sentir pena ni frustración. La cándida es un hongo que vive naturalmente en nuestro cuerpo, y aunque no es normal que se multiplique hasta el punto de causar una infección, tampoco es anormal que esto ocurra en algún momento de nuestras vidas. Enfrentar un problema de candidiasis puede ser un desafío, pero no es un reflejo de quiénes somos ni algo de lo que debamos avergonzarnos. Al contrario, es simplemente un obstáculo en nuestro camino hacia la salud y el bienestar, y con el enfoque y el tratamiento adecuado, es un obstáculo que podemos superar.


Mi experiencia con la candidiasis me enseñó la importancia de escuchar a mi cuerpo y de cuidar de mi salud de manera proactiva. Me hizo darme cuenta de que lo que comemos tiene un impacto directo en nuestra salud y bienestar. Y, lo más importante, me recordó que somos capaces de hacer cambios significativos en nuestras vidas cuando estamos motivados y dispuestos a aprender.


Espero, qué al compartir mi historia, pueda alentarlas a prestar atención a su salud y a buscar ayuda cuando sea necesario. Recuerda, no estás sola en tu camino hacia la salud y el bienestar.


Siempre decídete por tu salud, bye, bye.

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